El
motivo de esta reflexión surgió cuando contemplaba la rotulación de una calle
en la localidad navarra de Puente la
Reina hace apenas un par de
semanas; tomé una fotografía y decidí en ese mismo instante que la imagen
merecía algún comentario.
Evidentemente, ésta podría haber pasado
desapercibida para cualquiera, pero por decirlo de alguna manera, ya estaba con
“la mosca tras la oreja” desde hacía algunos días que andaba pateando por esta
región, además de mis observaciones en visitas anteriores.
Iba a titularla “la estupidez humana no
tiene límites” pero considerando que de algún modo ese calificativo, por general,
me afectaba tanto a mi o como a cientos de personas que conozco, decidí que
sería mejor restringirla un uno poco, y que quedaría mejor “la estupidez de
algunos humanos no tiene límites”.
Independientemente de mis
conocimientos previos sobre este tema,
que aunque no demasiado profundos, me han permitido observar con interés lo que
veía, consideré que antes de ponerme manos a la obra convendría ilustrarme
brevemente sobre este asunto, que no es baladí, sino que, por el contrario, muy
serio, al menos en mi opinión.
En una primera aproximación confirmé lo que
más o menos ya intuía: según el Instituto Navarro de Estadística, el 15,1% de
la población navarra de más de tres años habla vascuence con fluidez, un 11,3 % lo entiende pero no lo habla y el 73,3% ni lo habla ni lo entiende. Quiere
esto decir que el 85% de los navarros utiliza el castellano como lengua
habitual.
Sin embargo, desde mi primera visita a
Navarra, hace ya algunos años, percibí que la profusión de rótulos en vascuence
hace pensar que el uso de esta lengua aparentemente está mucho más difundido de
lo que realmente ocurre.
A
nadie escapa que este asunto, sin querer meterme en “camisas de once varas”,
tiene un trasfondo político que muchos han denunciado y en el que no voy a
entrar porque no es este el motivo de mi reflexión, pero si es necesario para
contextualizarla.
FUENTE: Situación lingüística en la Comunidad de
Navarra. Hablamos español.
El vascuence es solo oficial en la zona
vascófona (apenas un 9% de la población regional). En la zona mixta, aunque
predominantemente se habla castellano, en algún momento se habló vascuence por
lo que se han implementado POLÍTICAS, desde hace décadas para promocionar el
vascuence. Aquí reside el 53% de la población. El resto de la región ha sido
hasta ahora zona no vascófona, representando el 36% de la población.
Últimamente, algunos municipios optan por
declararse como zona vascófona para obtener ciertas ventajas. De hecho éstas se
dan a muchas empresas para incentivar su uso. También se está empezando a
utilizar esta lengua como vehicular en muchas escuelas infantiles de la zona no
vascófona, premiando a los padres que matriculen a sus hijos en ellas, dando
facilidades para utilizar los servicios de comedor o transporte.
FUENTE: Situación lingüística en la Comunidad de
Navarra. Hablamos español.
Adentrémonos ahora en la cuestión que nos
ocupa y es la rotulación de las calles y plazas en ambas lenguas, en concreto
en la pequeña localidad de Puente La Reina, situada en la zona lingüística
mixta, pero donde posiblemente el 90% de sus habitantes ni hablen ni entiendan
el vascuence, excepto algunas palabras de uso ya frecuente.
Teniendo en cuenta que la palabra en
vascuence que designa a calle es KALEA, es normal encontrar en aquellas con un nombre que puede traducirse
indistintamente en vascuence y castellano, aunque la diferencia sea simplemente
una letra, que la rotulación aparezca así:
En otras ocasiones, en cambio, no hay posibilidad de traducción, porque se trata, por ejemplo, de un nombre propio, entonces lo habitual es que el rótulo presente este formato:
Cuando en lugar de a una calle el rótulo se
refiere a una plaza, el asunto resulta un poco chocante, porque en vascuence se
escribe exactamente igual que en castellano. No hace falta explicar que en este
caso es un préstamo lingüístico ya que es un término indoeuropeo que viene del
griego y llegó al castellano, obviamente a través del latín:
πλατεῖα (plateîa) platĕa
Lo que verdaderamente me resulta chocante, por no
utilizar otros calificativos más contundentes, es cuando el nombre de aquella
no permite o no requiere traducción, y nos encontramos con esto:
Creo, sinceramente, que después de la imagen
precedente, que ha motivado digamos esta “reflexión“”, queda muy poco que
añadir.
Me he permitido, sin que me interese demasiado,
pero creo que procede constatar que en vascuence primero se escribe el nombre
propio y luego el común, por lo que sería lo correcto el modo de presentarlo,
pero aun así, me sigue pareciendo “una redundancia redundante”.
Bibliografía:
Situación lingüística en la Comunidad de Navarra. Hablamos español.
©José Solórzano Sánchez.







No hay comentarios:
Publicar un comentario