Hace un par de semanas encontré por casualidad
un breve artículo periodístico mientras navegaba por la red. Tenía por título ”El segundo aeropuerto de Gran
Canaria: El Aeródromo de Maspalomas entra en las plataformas de seguimientos de
vuelos” y aparecía en un periódico digital del sur de Gran Canaria, MASPALOMAS 24h.
Ojeé con interés la noticia, curiosamente sin firmar, porque era
un tema que desconocía totalmente y confieso que nada más empezar a leer temí
sufrir una apoplejía y un sangrado de ojos …
Es
un dicho conocido que el “papel lo aguanta todo”, en este caso sería en su
versión digital, pero sinceramente en pocas ocasiones he podido encontrarme con
estupideces de tal calibre en tan pocos centímetros cuadrados.
El argumento que se trataba, podría resultar más o menos interesante a
según y quien lo leyese y considerando que cualquiera puede expresar sus sueños
y fantasías por muy disparatados que sean (abordaré más adelante este asunto) puede no ser de gran
importancia. Pero lo que realmente provocó mi estupor fueron un par de frases,
lanzadas alegremente por el autor/autores del artículo, que me parecieron
(perdonen la metáfora) dos escupitajos dirigidos directamente hacia el sentido
común, la inteligencia y la razón de cualquiera con un mínimo de información
sobre el tema.
Sinceramente, estoy harto de ciertos bulos que continuamente se lanzan y
que a base de oírlos pasan a ser verdades incontestables en el imaginario de
los que vivimos en estas islas. Falsas verdades que nadie osa discutir y que
son fácilmente desmontables con datos objetivos.
El artículo en
cuestión comienza con la siguiente afirmación:
“El día que la capital económica de Canarias quiera desconectarse de Las
Palmas…”
Porque
señores, para quien no lo sepa, la “capital económica” no sólo de Gran Canaria,
sino del Archipiélago en su conjunto es Maspalomas, queda dicho y reflejado sin
ningún tipo de pudor… ¡No hay más que hablar y nada que objetar!
Ya
en otra aportación o reflexión anterior apunté que en un espacio tan reducido
como las Islas y con las secuelas del conocido “Pleito Insular”, una rémora que
hemos soportado durante siglos, afortunadamente en fase de liquidación, aún
perdura en ciertos ámbitos un afán
desmedido por señalar quién o qué es el más o la más de todos estos peñascos atlánticos.
No
es de extrañar que de vez en cuando nos encontremos con afirmaciones de este
tipo que algunos crédulos consideran ciertas por el simple hecho de que
aparecen en la prensa. Es indudable que en las últimas décadas el sur de Gran
Canaria y Tenerife se han convertido en “el motor económico” de esas islas,
dada la importancia que la actividad turística representa en las mismas, pero
de ahí a suplantar el papel económico de las respectivas áreas metropolitanas,
que concentran casi la mitad de la población insular, creo que es propio de
alguien que está fuera de la realidad o lo que es más grave, lanza falacias sin
fundamento a sabiendas o no de su inexactitud.
Para
desmontar tales patrañas bastaría
disponer de las referencias económicas correspondientes a tales áreas,
pero de momento sólo contamos con información correspondiente a una escala
mayor.
Sin
embargo, fue la lectura de otra frase en el texto, estrechamente ligada a la
anterior, la que casi me provoca una parada cardiaca y una insuficiencia
respiratoria, pero, tranquilidad, me repuse al momento simplemente considerando
lo fácil que resultaría desmontar tal afirmación.
“Esto
es importante para la gente del sur de la isla a efectos de recordar dónde se
cocina la economía de Canarias: 7 de cada 10 euros de Canarias se mueven en el
sur de Gran Canaria”
Sí,
señores y señoras, no miento, no he bebido ni consumido sustancia
estupefaciente alguna; me he limitado a reproducir el comentario tal como
aparece en el artículo en cuestión. Por si no lo sabíamos todos los que
habitamos por estos lares o fuera de aquí, excepto al autor de tales palabras,
para las que no encuentro calificativo sin caer en la chabacanería, el 70% de
la economía canaria se genera (y /o se mueve) en el Sur de Gran Canaria. ¡ queda
dicho para la posteridad !
No
soy especialista en economía, pero tampoco soy un ignorante y siempre he
procurado estar al día en cualquier tema que se refiera a las Islas, interés,
dicho sea de paso, que en bastantes ocasiones me ha permitido cerrar la boca a algunos
impresentables (e impresentablas, permítanme la licencia) que se inflan
repitiendo “mantras” inexactos pero que la mayoría de sus interlocutores
comparten (por desconocimiento) y aceptan sin más. Por supuesto, como “mantras”,
son dogmas de fe y para los que los utilizan no es necesario sustentarlos en
datos objetivos… ¡punto y final!
Como
señalé anteriormente, no soy un especialista en economía, pero algunos
conceptos si manejo y por tanto, deduzco que para rebatir o corroborar tal
afirmación bastaría con disponer de los datos del PIB correspondientes al
municipio de San Bartolomé de Tirajana, donde se encuentra la “CAPITAL ECONÓMICA DEL
ARCHIPIÉLAGO”, Maspalomas, para más señas.
El producto interior bruto (PIB) “es un indicador económico
que refleja el valor monetario de todos los bienes y servicios finales
producidos por un territorio en un determinado periodo de tiempo”.
Pues bien, según esta definición, si el PIB de las Islas fue en
2022 (últimos datos que proporciona el ISTAC) de 48.600 millones de euros, y
dado que Maspalomas genera el 70% de total, resultaría que su PIB ascendería a
34.000 millones de euros, producidos por poco más de 50.000 habitantes,
mientras que el resto de los que residimos en las Islas, más de 2 millones de
personas, pobres de nosotros, apenas aportaríamos 14.600 millones.
Conociendo la distribución municipal de este PIB, como hemos señalado,
resolveríamos en un instante la
cuestión, pero desafortunadamente esta
información sólo se aporta a nivel insular; con todo, y repito, aunque no soy
especialista en economía, basta un poco de sentido común y manejar ciertos
datos oficiales para desmontar tranquilamente tal despropósito.
Según el ISTAC, Instituto Canario de Estadística, para 2022,
último año del que se disponen datos, el PIB de Gran Canaria apenas
representaba el 38,7% del Archipiélago, es decir, algo más de la tercera parte
y por supuesto, por debajo de Tenerife que a la que corresponde el 43%.
Simplemente con estos porcentajes se desmontan claramente las afirmaciones que
han originado estas líneas, pero ya que estamos, vamos a por todas.
Sin minusvalorar el papel económico del municipio de San
Bartolomé de Tirajana (al que podemos añadir Mogán, para ser generosos), obviar
la importancia del área metropolitana de Las Palmas de Gran Canaria sería una
auténtica torpeza ya que reúne casi el 60% de la población insular y por tanto
difícilmente aportaría menos de la mitad del PIB grancanario. Dicho esto, y
deduciendo un pequeño porcentaje que correspondería al resto de la isla, San
Bartolomé y Mogán, aportarían no más del 40 o 45% del PIB de Gran Canaria, es
decir algo más de 8 mil millones de euros, el 17% del total regional y no el
70% como se pretende hacer creer.
Ahora procedería escribir la onomatopeya de la carcajada en
varias líneas, pero intentaremos mantener el tono más o menos serio (también
irónico) de esta reflexión, aunque ganas no faltan de hacerlo.
Pero podemos también utilizar otros indicadores para reforzar,
si cabe, nuestra opinión.
Si partimos de la base de que es el turismo, o mejor dicho, la
afluencia de turistas, quien genera la riqueza y “esplendor” de la recién descubierta
“capital económica del Archipiélago”, Maspalomas por más señas, y considerando
que los municipios de San Bartolomé y Mogán reciben la mayor parte de quienes
visitan la isla, sin obviar la relativa importancia de la capital, lo lógico es
que recibiesen un porcentaje muy elevado del turismo que acude al Archipiélago.
Tal vez el 50%, el 60% o el 70%...pero no ocurre así, resulta que el conjunto
de la isla acogió en 2024 algo más de cuatro millones de turistas, es decir el
25% del total de los que visitaron el Archipiélago; baste decir que Lanzarote y
Fuerteventura, entre ambas, recibieron
casi el 35% y Tenerife, con más de seis millones y medio, el 40%.
Toda la información aportada corresponde al ISTAC y no se trata
de opiniones subjetivas como las del artículo en cuestión. También podemos
concluir, en función de la información
que hemos ido proporcionando, y ya entrando en el juego, que el motor
económico de las Islas en estos momentos sería Tenerife, tanto por PIB como por
turistas recibidos y que en cualquier caso, el Sur de Tenerife, mucho más que
el de Gran Canaria, reúne méritos para
ser considerado la principal área turística del Archipiélago, con diferencia.
Para concluir, retomar brevemente el argumento del artículo que
estamos comentando e incidir en lo fácil que resulta fantasear sin límite
alguno. La intención de poner en conocimiento del público en general, entre
quienes me incluyo, la existencia de este aeródromo (que no aeropuerto) me
parece no sólo aceptable, sino recomendable. Sin embargo la idea que en mi
opinión subyace de principio a fin me parece, cuando menos, ilusoria.
Volvemos a las secuelas del Pleito Insular; no basta con que
Gran Canaria posea un gran aeropuerto, históricamente el de mayor tráfico de
pasajeros del Archipiélago, de momento, aunque ya no el de mayor tráfico
turístico, posición que perdió hace ya algunas décadas en beneficio de Tenerife
Sur; si Tenerife tiene dos, aquí también los tenemos, aunque en realidad se
trate de un simple aeródromo para labores auxiliares como queda claro en el
artículo.
Este aldeanismo “patológico” es evidente en las primeras líneas
del mismo:
“El día que la capital
económica de Canarias quiera desconectarse de Las Palmas solamente tiene que
asfaltar un par de 1.000 metros más de pista y añadir una serie de módulos
prefabricados a modo de terminal para servicios chárter”.
Según
se desprende de estas consideraciones, Las Palmas viene a ser como una potencia
colonizadora que tiene sometida a “la capital económica del Archipiélago”… idea
absurda porque se pierde el concepto de isla en lo que aeropuertos se refiere; las
instalaciones de Gando ni siquiera se encuentran en el municipio de Las Palmas,
sino entre Telde e Ingenio y su denominación oficial es Aeropuerto de Gran
Canaria.
Pero
más absurdo aún es considerar que con el asfaltado de un par de kilómetros de
pista y la instalación de varios contendores como “terminal” ya tenemos un
aeropuerto capaz de absorber el tráfico de Gando que se dirige a las
urbanizaciones turísticas del Sur. Sobre todo cuando la distancia entre ambos
imposibilita la existencia de dos aeropuertos, apenas 20 km en línea recta.
En
fin, lo dicho al comienzo de mi reflexión, “el papel lo aguanta todo”. Después
de tantas barbaridades en tan poco texto estoy por pensar que la ausencia de
firma se debe a que éste ha sido elaborado por la IA, a la que previamente se
le ha “inoculado” una suerte de virus de la estupidez.
José Solórzano Sánchez ©