El
eje argumental de esta “historia de
familia”, organizado en capítulos correspondientes a los distintos municipios (o a pequeños grupos de éstos) de la isla de
Tenerife, es la personificación de todos y cada uno de ellos. Esta
personificación o prosopopeya, como
escribiría el erudito, es en realidad relativa. En efecto, los
diferentes protagonistas aparecen unas
veces como personas y otras como entidades
locales. Esta concepción versátil de los mismos facilita el tratamiento de todos
los aspectos de sus “historias y
vivencias”.
Convendría,
ante todo, desvelar el esquema organizativo de los distintos capítulos, que no
son elementos ajenos entre sí, por el contrario, existe una línea argumental
que los interrelaciona. No podría ser de otro modo, porque si pretendemos
contar las vicisitudes de una gran familia, a pesar de que cada uno de sus
miembros tenga su trayectoria
particular, perdón, debería decir
“personal”, no podemos obviar las estrechas relaciones con el resto de su
parentela.
En casi
todos los capítulos serán obligadas y constantes las alusiones a otros
parientes/municipios, porque pretendemos narrar la historia de los miembros de
una familia que viven desde hace siglos
en estrecha vecindad.
Desde el
primer momento estuve convencido de que
la mejor manera de abordar esta “aventura” era considerarlos como familia, en
la medida de lo posible, y establecer una cierta lógica de “edad” en los
personajes, sustentada por criterios históricos. En efecto, no podemos olvidar
que durante algunos siglos La Laguna fue el único “municipio” de la isla, sede del Cabildo que regía los
destinos de la misma. A partir de mediados del siglo XVII, con la segregación
de la Villa de La Orotava, comienzan a constituirse nuevas entidades locales,
hasta la organización municipal de 1812-13, en la que se establecen los
diferentes municipios de Tenerife y del conjunto del país.
En La
Laguna se encuentra también la parroquia matriz de Nuestra Señora de La
Concepción (1496-97), origen de todas las de la isla. Hablar de parroquias
tiene sentido en nuestro relato a la hora de establecer “edades” y relaciones
entre personajes. De esta parroquia matriz y a lo largo de cinco siglos se han
ido segregando otras muchas por todo el territorio insular. Por tanto, se
tendrá en cuenta, siempre que sea posible, la combinación entre la antigüedad
de la parroquia correspondiente y la de la localidad, para fijar “edades” y otras características de los personajes.
Como
ejemplo de lo anteriormente expuesto, relativo a la caracterización de los
protagonistas del relato, resulta evidente que la matriarca será La Laguna, su
hija mayor La Orotava, primera en segregarse del Cabildo de la isla, como hemos
ya señalado, y su hija menor Santa Cruz. Pero hay también otros hijos, sobrinos
y sobrinas, hijos adoptivos y demás
parentela que configuran el conjunto de la familia Nivaria-Achinech.
Por otro
lado, conviene señalar que en absoluto se trata de un trabajo de investigación
histórica con pretensiones de “erudición”. No obstante, es evidente que disponer de ciertos
conocimientos sobre el devenir histórico de la isla y del Archipiélago en su
conjunto, permitirán al lector comprender con más facilidad mucho de lo que se
cuenta en el relato.
Además y
en consonancia con “la esencia” del relato, en todo el texto subyace un toque
de humor e ironía que permite una mayor cercanía a las vicisitudes que acontecen
a los personajes.
Por lo
que se refiere al título elegido, que podría resultar poco original, según se
mire, considero que resume con bastante precisión el contenido del relato.
Posiblemente, a lo largo de su lectura sea más fácil entender este
planteamiento, por eso nos reservamos el derecho a no dar más detalles, para que sea el propio
lector quien capítulo tras capítulo pueda comprobar la oportunidad o no del
mismo.
Para
facilitar la lectura, al final de cada capítulo se incluirá un sencillo cuadro
genealógico, con los personajes que se vayan incorporando a medida que se
desarrolla el relato. Obviamente, no procede presentarlo completo desde el
inicio, porque desvelaríamos parte de la trama del mismo.
Para
concluir, solo señalar que aparte de los hechos históricos o ubicaciones
geográficas, que son de dominio público,
los personajes y sus historias son producto de la imaginación del autor y cualquier parecido
con la realidad es una pura coincidencia.
José Solórzano Sánchez ©

Entendidas las aclaraciones. A mí el título me atrae. Pocas cosas despiertan más mi curiosidad literaria que poder husmear por las bambalinas de esas familias, intuyo de abolengo, para comprobar ya veremos qué...¡Curiosidad!
ResponderEliminarBalbi