miércoles, 18 de julio de 2018

“Una imagen vale más que mil palabras” o tanto como un buen rato ante una guía de viajes…


Una imagen vale más que mil palabras o tanto como un buen rato ante una guía de viajes

 

Hay ocasiones en que visitando por primera vez una ciudad, especialmente aquellas con una trayectoria histórica tan dilatada como Zaragoza, necesitamos un cierto tiempo  para hacernos una idea  de lo realmente reseñable. Obviamente, siempre que tengamos interés en ello. Sin embargo, podemos saltarnos este trámite y centrarnos en visitar la Basílica del Pilar, orar ante la imagen  de Virgen, cruzar el Ebro por el Puente de Piedra y comprar unas frutas escarchadas o cualquier otro recuerdo en los alrededores, completado todo ello con las fotos de rigor. Con ello, aparentemente habríamos cumplido, con sobresaliente, una breve visita a la ciudad.

         Si el interés, por el contrario, es otro e intentamos ver un poco más allá de lo evidente, nos podemos encontrar con sorpresas tan extraordinarias como la que representa la foto nocturna que aparece a continuación.
 


         En una simple imagen podemos ver reflejados casi dos mil años de historia de la ciudad, desde sus orígenes romanos (siglo I a. C), aunque ya existía un asentamiento ibérico anterior,  hasta la segunda mitad del siglo XX (torres angulares del Pilar), pasando por la época musulmana.  

         Aunque ésta  dice mucho por sí misma, me ha parecido oportuno aportar un poco de información que sirva para completar su disfrute, si es que a alguien puede interesar. 

Siguiendo un orden cronológico y al mismo tiempo por su situación dentro de la imagen, aparece, en primer lugar, un lienzo de la muralla romana de Caesar Augusta, construido posiblemente en el siglo III d.C. Tiene una longitud de unos 80 metros y es una pequeña muestra de los 3.000 metros y los 120 torreones defensivos que debió tener el conjunto que ceñía la ciudad romana. Fue utilizada posteriormente por visigodos y musulmanes durante la  Edad Media como  elemento defensivo. A partir del siglo XV, debido al crecimiento de la ciudad y a su utilización como cantera comenzó su desaparición.

 

A su izquierda aparece el Torreón de la Zuda, Azuda o Sudda, de la ciudad musulmana de Saraqusta. El torreón forma parte del antiguo alcázar que los musulmanes construyeron junto a las murallas de la ciudad, en la esquina noroccidental, junto al Ebro, y fue levantado sobre uno de los torreones de la muralla romana, derruido por los musulmanes para este fin. Es de planta cuadrada y fábrica de ladrillo; consta de varios cuerpos que van disminuyendo su anchura con la altura. Su forma actual es de la segunda mitad del siglo XVI. Originalmente fue la residencia del gobernador musulmán de Saraqusta, y tras la reconquista, fue el palacio residencial de los monarcas aragoneses hasta el siglo XIII. A mediados del siglo XX se llevó a cabo su restauración, dando prioridad a los aspectos renacentistas frente a los anteriores.

 



En un segundo término podemos ver parte de la fachada y la torre de la iglesia de San Juan de los Panetes. Comenzó a edificarse a mediados del siglo XVI en el solar que hasta unas décadas antes había ocupado otro templo, San Juan de Jerusalén, construida en estilo románico, hacia el siglo XIII por los caballeros de esta Orden. Después de casi dos siglos de obras la iglesia se consagró en 1725 coincidiendo con la eclosión del estilo barroco en la ciudad.

San Juan de los Panetes posee una torre octogonal de ladrillo, con una ligera inclinación hacia la Plaza del Pilar. Fue edificada en el siglo XVI, siendo uno de los primeros elementos en construirse e  inspirada en un estilo mudéjar aragonés con un toque renacentista. La portada es claramente barroca. Está declarada como Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional.


 

            Y ya al fondo, las torres de la  Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar, de estilo plenamente barroco. Pero no podemos olvidar que se edificó donde anteriormente existió una iglesia mozárabe (siglo XI). En el mismo lugar, tras la reconquista cristiana de la ciudad, se erigió una iglesia románica, finalizada en el siglo XIII. Poco después, debido a su deterioro, se emprende la construcción de un  nuevo edificio gótico-mudéjar, que se concluyó a comienzos del siglo XVI. En 1670, Juan José de Austria, Virrey de Aragón, promovió la construcción de un templo de estilo barroco de nueva fábrica, que es el que, fundamentalmente, existe en la actualidad. Posteriormente, durante la mayor parte del siglo XIX se erigieron una serie de cúpulas y torres que dotaron al edificio de un aire bizantino. Aunque en 1872 se consideró terminado el templo, aún faltaban algunos cambios para llegar a su configuración actual, dado que las cuatro torres angulares, datan en su mayor parte del siglo XX.

 


 

Como se desprende de los comentarios anteriores, la imagen nocturna del conjunto posee una relevancia y originalidad  muy difícil de encontrar en otros lugares.

 © JOSÉ SOLÓRZANO SÁNCHEZ

4 comentarios:

  1. Vaya, no acierto. A ver si ahora:

    Muy buen recorrido histórico, como es propio de vos, y bellas fotografías que me traen hermosos recuerdos de cuando pasé por ahí hace ya un par de décadas.
    Gracias y saluditos.

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